El arrastre de bueyes es maltrato animal

Tras el sinsentido de la feria taurina de Begoña, continúa un verano  lleno de ejemplos de maltrato animal a lo largo y ancho de la geografía asturiana. Junto a las corridas de toros se han celebrado otros eventos como carreras de burros y concursos de arrastre de bueyes en los que anteriormente se ha documentado maltrato animal.

Tras la celebración del concurso de arrastre de bueyes de Llanera, Tanto en la exposición de ganado el 18 de agosto, ahora durante laa CXXXVI edición del Certamen de ganado de San Agustín, con una financiación pública de 140.000€,  está programada una carrera de arrastre de bueyes, oculta en el programa bajo la denominación de “Jornada del Deporte Rural”. Según el informe de la asociación veterinaria AVATMA, “en este tipo de pruebas existen, sin duda, dos tipos de sufrimiento: el psíquico o emocional y el físico”, que el transporte y el ambiente de la prueba puede producir “estrés crónico”, produciéndose además “sufrimiento físico” ya que “durante las pruebas, los arreadores agreden reiteradamente a los bueyes con el palo o akullu, para aumentar su rendimiento“. Por tanto, el desarrollo del evento incumple la Ley 13/2002, de 23 de diciembre, de tenencia, protección y derechos de los animales Artículo 6, Prohibición de malos tratos. El Ayuntamiento de Avilés será responsable, pudiendo considerarse una infracción muy grave, en virtud del Artículo 41, Infracciones muy graves, en sus apartados a) El mal trato, la utilización abusiva y el sufrimiento innecesario ejercido a los animales objeto de esta Ley y g) La organización o celebración de concursos, ejercicios, exhibiciones, peleas o espectáculos de los animales objeto de esta Ley que supongan malos tratos, utilización abusiva o sufrimiento innecesario. Dichas infracciones conllevan una sanción de una cuantía de 3.005,07 euros a 90.151 euros con el perjuicio que ello supondría para las arcas municipales.

Manifestación antitaurina Gijón agosto de 2018

La permisividad con la celebración de eventos basados en el maltrato animal o el reciente descubrimiento de la granja de Cancienes con multitud de animales en un deplorable estado de salud, alejados de cualquier mínimo estándar de bienestar animal, evidencian la necesidad de desarrollar y concretar la Ley 13/2002, de 23 de diciembre, de tenencia, protección y derechos de los animales para evitar que sigan celebrándose eventos en los que se ha documentado maltrato animal. Así mismo, exigimos a la Dirección General de Ganadería del Principado, que intensifique el control del bienestar animal en explotaciones y ferias ganaderas.

En el caso de Carreño, pedimos al concejal de Medio Rural, y a la alcaldesa de Carreño, que no se vuelva a celebrar el concurso de arrastre de bueyes, que supone “infligir a los animales un daño o maltrato innecesario para alcanzar aquel objeto” de “la mejora del bienestar económico, físico y social del ser humano” del que habla el Artículo 1 y un incumplimiento del Artículo 6. Prohibición de malos tratos,  de la citada ley. Se ha demostrado un evento innecesario ya que el Certamen alcanza su 38 edición por tres de la Exhibición de arrastre de bueyes.

En el caso de Avilés, consideramos que tanto el concurso de arrastre de caballos como el concurso de arrastre de asturcones son eventos susceptibles de incurrir en maltrato animal. Ello tiene una especial gravedad en el caso de los asturcones, una raza autóctona en peligro de extinción, que no es necesario maltratar para fomentar su conservación.

Por todo ello exigimos a la Concejala delegada de Festejos, Eventos, Ferias y Mercados, y Consumo Ana Mª Hevia Conde que tome las medidas necesarias para evitar que las citadas pruebas tengan lugar. Que evite el maltrato animal y vele por el bienestar animal en el Certamen de ganado y que en futuras ediciones elimine la subvención al citado evento si mantiene en la programación eventos que posibiliten el maltrato animal.

Ha quedado demostrado en la manifestación antitaurina, que la sociedad asturiana va por delante de sus gobernantes en cuanto a la voluntad de defender el bienestar de los animales, pero está en nuestra mano y es nuestro deber trabajar para ponernos a su altura.

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