La ola verde en Europa

El día pasado día 12 de novimbre , el compañero José Luis Blanco, de la mesa de dinamización de Gijón, publicó un artículo en el diario el Comercio de Gijón, dado que no es posible acceder digitalmente al contenido, y dado su interés, reproducimos aquí el texto íntegro:

Una ola verde se extiende por Europa

Las elecciones celebradas a mediados del pasado mes de octubre en diferentes países y regiones europeas, muestran como los/as ciudadanos/as han encontrado en las formaciones políticas verdes un punto de ilusión y anclaje, en las cuales depositar su confianza para que los/as representen en las instituciones públicas. Desde su origen en los años 80 en base a la lucha contra la energía nuclear y el militarismo de la guerra fría, los actuales partidos verdes ofrecen un programa y propuestas políticas en todos los ámbitos de sociales y económicos, desde una perspectiva y aplicación transversal e integral de las mismas. Con un discurso realista, sincero y sin complejos, y con una visión más general y abiertos a pactos o apoyos de gobierno.

Esta ola verde que recorre los países más desarrollados de Europa, comenzó a principios de este año 2018 en Holanda, donde la formación ecologista GroenLinks, paso de 4 a 14 parlamentarios.  Y en mayor o menor medida se extiende por toda la Unión Europea. En las elecciones municipales celebradas en Bélgica, los formaciones verdes Ecolo (Valonia) y Groen (Flandes) también han logrado apoyos de entre el 15% y 18% del electorado, accediendo a diversas alcaldías de la región de Bruselas al ser la opción verde la más votada. Luxemburgo, pequeño en población pero una potencia económica, el partido verde ronda también el 15% de los votos.

En Baviera, uno de los motores económicos de Alemania, Los Verdes han logrado el apoyo de casi el 18% del electorado, siendo la 2ª fuerza política por detrás de la CSU de Merkel, que pierde su mayoría absoluta, y donde la ultraderecha accede al parlamento federal con el 10% de los votos. Su lema: “Coraje en lugar de miedo”. Las próximas elecciones en diversos landers alemanes muestran que este crecimiento y confianza en la formación Verde se extiende por toda Alemania.

En España después de las elecciones generales de 2008, las diferentes formaciones verdes existentes desde mediados de los años 80, ponen en marcha su unificación a través de la Declaración de Hondarribia. El proceso de unificación dio lugar en octubre de 2011 a la creación de la formación ecologista Equo,  miembro de pleno derecho del al Partido Verde Europeo desde el año 2013. Con la aspiración de disponer de un espacio político único y común, y ofrecerse a la ciudadanía como opción política propia y diferenciada, e intentar obtener representación en las instituciones públicas al mismo nivel que el resto de Europa.

El paradigma español de como es posible que un partido verde sea una opción real de representación, de gobierno y de aplicación de sus políticas, sería el municipio de Villena (Alicante). Con unos 34.000 habitantes, aquí se obtuvo en 1987 el primer concejal verde en España, y posteriormente en el año 2011, el primer alcalde ecologista, en un tripartito entre los 4 concejales verdes y los concejales de PSOE y Villena Centro Democrático; para en las últimas elecciones del año 2015 ver un gobierno completamente verde, con una mayoría absoluta de 11 concejales. Actualmente Equo dispone de más de 100 cargos electos en Ayuntamientos, Parlamentos Autonómicos, 3 diputados/as dentro de Unidos-Podemos y un Eurodiputado.

La  oferta de las formaciones políticas ecologistas es clara: un futuro solidario, justo, sostenible y democrático, con el objetivo de llevar adelante la “ecología política” basada en el crecimiento personal y el bienestar colectivo de manera sostenible. Como dice el Eurodiputado español Florent Marcellesi: “una posibilidad de un futuro verde frente a un futuro negro”. Un futuro insolidario y carente de justicia y responsabilidad social; un futuro de actitudes totalitarias y basadas en el miedo; en un sistema insostenible  basado en la destrucción de nuestros recursos, del entorno natural, y de nuestra salud; y de un sistema donde la riqueza y el bienestar común quedan en manos e intereses de unos/as pocos/as.

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