La Ronda Norte no es la solución sino parte del problema

EQUO Oviedo señala que la ronda norte no es la solución para resolver los problemas de movilidad en la zona oeste de Oviedo, sino que llega más lejos, considera que seguir hablando de esta alternativa como solución a la falta de previsión en el diseño de los barrios afectados, no es más que una parte importante del problema.

Estar a estas alturas dando vueltas a la ejecución de esta infraestructura, planteada en su momento como una ocurrencia grandilocuente, es no haber aprendido nada de lo sucedido estos últimos años de crisis económica. Hay que tener en cuenta que antes de 2008 todavía no se adivinaban las consecuencias que iba a tener el desmesurado y nada racional boom urbanístico, y el escenario económico se podría considerar todavía propicio para iluminados.

fuente: La Voz de Asturias

Pero las cosas han cambiado mucho estos años, la experiencia vivida debería habernos enseñado a no repetir los mismos errores constantemente. En aquellos años, y quién sabe si ahora también, la ronda norte estaba pensada para seguir fomentando el crecimiento urbanístico sin control ni mesura, y sin ningún respeto por el medioambiente, léase Naranco. Por eso que a nuestros representantes y representados no les haya servido de lección, nos deja seriamente preocupados.

También nos deja, aún más preocupados, que a estas alturas no hayamos podido transmitir a la ciudadanía el gran capital medioambiental del monte Naranco. Nos sorprende sobremanera que no hayamos empezado a cuidar y disfrutar de él, en lugar de seguir maltratándolo.

fuente: El Comercio.es

Esa obsesión por hacer circunvalaciones en todas las ciudades puede ser aceptable como vía de movilidad, si respetamos las condiciones naturales del entorno de las ciudades. A nadie, en su sano juicio, se le ocurriría, por ejemplo, sugerir la ejecución de un gran puente al estilo San Franscisco, entre La Providencia y El Musel, para facilitar el tráfico en nuestra vecina ciudad de Gijón para completar la circunvalación de la ciudad. Por esa razón, pensamos que a nadie, en su sano juicio, debería estar planteado exactamente lo mismo para la ciudad de Oviedo. No se le pueden poner puertas al mar, tampoco se las deberíamos poner al Naranco.

Lo que tienen que hacer los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento, es ponerse a trabajar con sinceridad y con urgencia en dar solución a los problemas de movilidad de nuestra ciudad, aprovechar para debatir abiertamente con la ciudadanía las posibles soluciones, para pensar de forma racional como queremos que sea de afable nuestra vida en Oviedo en los próximos años.

Instrumentos para ello existen, aprovechemos los estudios y foros que se están creando para conseguir un plan de movilidad realista y proteccionista con nuestro entorno, que es lo mismo que decir proteccionista con las personas que viven en Oviedo.

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