Perdidas en la estación

Artículo de Eva del fresno, publicado en septiembre de 2015 en el periódico digital Asturias24

El 28 de septiembre, en el Día de Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, el movimiento feminista salió de nuevo a la calle para reivindicar el derecho de las mujeres a la propiedad sobre su cuerpo. La semana anterior entraba en vigor la reforma de la ley del aborto según la cual las jóvenes de 16 y 17 años necesitan el consentimiento de sus padres para poder abortar.

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Ha pasado ya más de un año desde aquel 31 de enero en que el Tren de la Libertad partió de la estación de Gijón rumbo a Madrid para plantar cara a una contrarreforma que eliminaba totalmente el derecho a decidir de las mujeres y amenazaba con sumir al país en una de las leyes del aborto más restrictivas de toda Europa. Aquella fue la mayor movilización convocada por el feminismo en España hasta el día de hoy. Decenas de miles de personas acudieron de todos los puntos del Estado para avanzar hacia el Congreso y desde otros países no paraban de llegar las muestras de apoyo y solidaridad.

Las voces que se alzaron aquel día  lograron finalmente que el Gobierno desistiera de sus intenciones. Pero no totalmente. Se habían hecho promesas y generado muchas expectativas que iban a verse defraudadas. La ira conservadora reclamaba un sacrificio y se entregó a las más vulnerables para aplacarla. Porque aunque los planes iniciales se habían visto frustrados aún cabía ofrecer un tributo: si no podían controlar a las mujeres de otros, ni a sus propias mujeres, ni a las mujeres que no eran de nadie, el Gobierno les devolvería el poder sobre sus propias hijas. Al menos mientras que estas no alcanzaran la mayoría de edad.

La maternidad forzada es el máximo exponente de la cosificación y la explotación del cuerpo de las mujeres, más aún si son menores.

[Tweet “La maternidad forzada cosifica a la mujer”]

De este modo el Tren de la Libertad había llegado a su destino, pero no íbamos todas en él. Nuestra esperanza para el futuro, las herederas últimas de nuestro esfuerzo, se habían perdido.

Nosotras dedicimos. Las menores también

Nosotras dedicimos. Las menores también

Si eres una chica de menos de 18 años te cuento esto porque debes saber de las voluntades que se han unido y enfrentado para conformar tu destino en caso de que afrontes un embarazo no deseado. Todo lo que te rodea parte, aunque sea indirectamente, de una decisión política que tomó alguien. Y si tú no has sido partícipe de esa decisión lo más probable es que no te beneficie. Recuerda siempre que participar en la vida política es la mejor salvaguarda de tus intereses. Y mientras tanto no olvides que tienes la libertad de decidir sobre lo que ocurre en tu cuerpo. Es una parcela que te pertenece a ti y no al Estado, ni a tus padres, (ni dicho sea de paso a tu pareja). También eres dueña en general de tu destino, de tus fuerzas, tu tiempo, tu talento, y todas esas  decisiones personales que tomas de día en día. No te creas que eres por eso mala persona y si te queda alguna duda no dejes que hagan contigo lo que tú no haces sobre los demás.

No pierdes esa libertad por haber cometido un error. Las personas cometemos errores todos los días. Cuando somos jóvenes, aún más. Forma parte de nuestro desarrollo y de nuestra vida. Y no por ello perdemos nuestra condición humana y el derecho a ser tratadas con dignidad y respeto. Sin embargo, los actos más crueles siempre tratan de escudarse en los pequeños errores de las víctimas.

No te creas que tú no tienes derecho a cometer errores ni aceptes que te hagan pagar un precio desorbitado por ellos. Si lo haces acabarás viviendo presa de tus miedos y nunca serás libre para perseguir tus sueños. Desconfía de cualquiera que te diga que te adora pero no te respete. El amor no nos convierte en propiedad del otro para coaccionarnos ni dirigir nuestros actos. Las agresiones en el espacio afectivo siempre siguen este tipo de razonamiento y la consecuencia es terrible.

Algún día puede que llegues a ser madre y espero honestamente que ese día te impulse la única razón legítima para decidirlo. Que sea el amor sincero el que te guíe y no el miedo, ni el azar, ni la ley, ni el poder de otro sobre ti.

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