Reclamamos el dinero a Enagás

Con la ayuda de nuestros coportavoces, Rosa Martínez y Juan López de Uralde hemos solicitado a Enagás que devuelva el dinero de la regasificadora del Musel.

Son casi 120 millones de euros los que Enagás lleva percibidos por una planta que es ilegal, que no tiene autorización y que está sin utilizar desde que se construyó, sin que haya previsión de ponerla en marcha en los próximos años.

Por eso, se han presentado sendas peticiones ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y ante el Ministerio de Energía Turismo y Agenda digital. Las peticiones se han hecho en nombre de nuestro partido y las han firmado nuestros dos coportavoces federales, Rosa y Juantxo. Una muestra de cómo continuamos el trabajo iniciado valientemente por los Verdes de Asturias.

Regasificadora de El Musel

Imagen: laoropendolasostenible.blogspot.com

Las sucesivas sentencias han demostrado de forma inequívoca que la planta se construyó sin contar con las autorizaciones pertinentes y no tiene a día de hoy ninguna autorización. Es cierto que la sentencia no obliga a la demolición en un fallo judicial que criticamos, pero que no se derribe no implica que sea legal, sino que el tribunal considera que esa demolición debería haberse pedido en la demanda inicial.

Nuestra petición busca que no se realicen más pagos y que se reintegre el dinero ya recibido por la empresa. Ese dinero sale del recibo del gas que pagamos en nuestras casas y se está dedicando a amortizar la inversión de una empresa privada que buscaba lucrarse con dicha planta. No tiene sentido que la ciudadanía pague los errores de gestión de una empresa privada. Suya era la responsabilidad de construir una planta legal y debe asumir dicha responsabilidad haciéndose cargo de su coste, sin ninguna ayuda pública, sea esta directa o a través del recibo del gas. Recordemos que si no se suspenden los pagos, aún quedan más de 200 millones de euros para cubrir el coste de esta planta inútil.

Seguimos además exigiendo responsabilidades políticas hacia quienes, como el expresidente Alvarez Areces impulsaron una construcción que nunca debería haberse hecho.

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