Turismo sostenible en Gijón

Esta claro que el aprovechamiento de los recursos y el medio marino puede ser una oportunidad de desarrollo económico, pero siempre bajo criterios de sostenibilidad. El plan impulsado por la Camara de Comercio, Ayuntamiento y Puerto de Gijón, de desarrollo de lo que denominan “economía azul”  y que vinculan el turismo de cruceros, en nuestra opinión no se ajusta a esos parametros de sostenibilidad. La iniciativa financiada con fondos europeos, es básicamente un programa de formación y apoyo al emprendimiento dentro de la Política Marítima Integrada de la UE, pero en Gijón parece que queremos centrarlo en los cruceros, olvidando otras oportunidades de innovación más sostenibles y con empleo de alto valor añadido, como la biotecnología, producción de energía no contaminante, ecoturismo, etc.

Regasificadora de El Musel

Imagen: laoropendolasostenible.blogspot.com

Recordar que el año 2017, es el año internacional del turismo sostenible, y que la propia Organización Mundial del Turismo (OMT) en sus estudios ya indica que 1/3 de los turistas tienen en cuenta para sus viajes criterios de sostenibilidad. Da la impresión que en Gijón queremos repetir el modelo de turismo de masa pensando exclusivamente en aumentar el número de turistas y olvidando los perjuicios asociados a ese modelo: masificación, contaminación, sobrexplotación de los recursos, etc.

 También las condiciones laborales de las personas trabajadoras se pueden ver afectadas, ya que debemos tener en cuenta que los cruceros son un turismo del todo incluido en el propio barco,  los tours se contratan en origen, y disponen un tiempo muy limitado de estáncia, solo están unas horas en tierra, además de los usos y costumbres de esos turistas, y que se trata de un turismo que no rompe la estacionalidad. Es indudable que pueden surgir nuevos empleos, pero los mismos serán temporales y muy dependientes de esa actividad, y  también puede suponer que en luegar de nuevo empleo se amplien las jornadas de los trabajadores del sector turistico y hostelero. Estamos comprobando como se nos habla de la recuperación económica del turismo pero esta recuperación parece que no tiene su reflejo en la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores del sector.

Estos visitantes tambien utilizan infraestructuras y servicios de la ciudad, pero actualmente no contribuyen a su pago, excepto las tasas portuarias. Ya existen puertos en España, como el caso de Barcelona, donde al igual que el resto de turistas tiene que pagar una tasa diaria; lamentablemente en Asturias no parece quererse valorar estas medidas de fiscalidad implantadas en muchas partes de Europa y aceptadas por los turistas; las cuales además supondrían una aportación económica importante y se podrían emplear en la protección ambiental y mejora de las infraestructuras y servicios locales.

Consideramos necesaria una estrategía de turismo coordinada a nivel interadministrativo, planificada según las caracteristicas locales,  con analisis de su impacto social y medioambiental, abierta a la participación de los ciudadanos y actores sociales, y orientada hacia un modelo sostenible que tenga en cuenta los costes sociales y medioambientales. El  puerto de El Musel  ha sufrido un ampliación muy reciente, con un elevado gasto en dinero público e investigado por la Unión Europea y a nivel judicial por sus sobrecostes; en dicha ampliación no parece haberse apostado por su diversificación, como podría ser su potencial uso turistico, de I+D, etc.

El Musel no dispone de espacio definido y preparado para la actividad de cruceros, los cruceros atracan donde pueden y se debe proceder a desplazar a trasladar a los turistas hacía la ciudad u otros destinos cercanos.  Esto muestra una clara falta de planificación y estudios de impacto a medio y largo plazo. Se estima que un crucero vierte entre 13.000 y 26.000 litros de aguas residuales, y entre 67 y 130 kg. de residuos potencialmente tóxicos. Además  deben tenerse encuenta las emisiones de los barcos, los cuales en general utilizan fuel oil pesado como combustible,   que es más toxico que el diesel de los vehiculos por su mayor contenido en azufre. Ya existen medidas obligatorias para reducir dichas emisiones, incluso diversos paises obligan a efectuar esas reducción desde las 200 millas de la zona económica exclusiva. Las instalaciones portuarias, en general para todos los barcos, ya deberían contar con sistema de suministro de energía electríca desde tierra, y esa energía podría ser 100% renovable. Esto muestra que hemos creado una infraestructura poco adecuada y donde los criterios medioambientales parecen haberse olvidado en su desarrollo.

Isla de Deva en Castrillón. Fotografía de Agustín Orviz

Consideramos que el desarrollo sostenible debe verse como una oportunidad y no como una amenaza; más en el escenario de cambio climático que estamos viviendo, y especialmente en Gijón con los problemas ambientales que tenemos. Apostamos por otro modelo de turismo donde los criterios sociales y medioambientales formen parte de las actividades turisticas; este año hemos vivido en Gijon una gran cantidad de actividades multitudinarias pero continuamos con una falta de previsión y planificación en su organización. Se deben implantar asociados a las mismas diferentes medidas de sostenibilidad: planes de movilidad sostenible, planes de reducción y reciclaje de residuos, planes de prevención de acoso y consumo de alcohol, etc.; incentivar la innovación y el empleo vinculado a la movilidad y gestión ambiental,  además de mayor  transparencia e información en cuanto a los costes de personal y dinero público en los mismos.

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